Meditación católica para quienes buscan empleo y aquellos nuevos en la sociedad que se sienten impotentes porque no pueden ver resultados. Juan 5:17 A través de la palabra, predicamos acerca de Dios que continúa obrando en un lugar invisible.
Palabra de hoy: Juan 5:17
Como mi padre todavía trabaja, yo también estoy trabajando.
— Juan 5:17
Incluso si te preparas durante mucho tiempo, si no ves resultados de inmediato, sentirás que no pasa nada. Los documentos permanecen en silencio y los días siguen transcurriendo en mi vida laboral sin que quede rastro de mis esfuerzos. En esos momentos, la gente comienza a dudar del tiempo invisible mismo.
Pero las palabras de hoy nos llevan a un lugar diferente.
“Mi padre ha estado trabajando, entonces yo también estoy trabajando”.
— Juan 5:17
Una reflexión para un corazón cansado
El mensaje de hoy es que incluso si no hay un cambio notable, Dios continúa obrando en nuestras vidas. Aunque la incertidumbre de la preparación laboral y de la primera vida social es grande, Dios está abriendo un camino detrás de escena. La fe no es una mente que garantiza resultados de antemano, sino una actitud de confianza en la mano del Señor aunque aún no sea visible.
Cuando buscas empleo o eres nuevo en la sociedad, no debes rendirte aunque parezca que estás estancado, sino confiar en el crecimiento y el aprendizaje que no se ve. En medio de los resultados de los documentos, los horarios de las entrevistas y la tensión de su primer trabajo, es fácil que su mente dude de su autoestima. Sin embargo, Dios nos llama primero, no por un cuadro de mando, sino por quiénes somos.
En particular, la meditación de hoy, “El Señor obra incluso cuando no puedes ver la respuesta”, muestra que las preocupaciones sobre conseguir un trabajo y comenzar tu primera vida social no son simplemente una cuestión de desempeño, sino también una cuestión de identidad y dirección. En lugar de instarnos cada vez que esperamos los resultados, las palabras de Juan 5:17 nos hacen preguntarnos nuevamente con qué mentalidad nos prepararemos, aprenderemos y resistiremos en este momento. Por lo tanto, se vuelve más importante reducir la impaciencia y organizar nuestra actitud de hoy ante el Señor.
Una práctica sencilla para la vida diaria
Un paso breve para hoy
Si es posible, trate de ceñirse a un pequeño hábito religioso hoy. Haz la señal de la cruz antes de enviar una solicitud, reza la oración de la flecha o un rosario de camino al trabajo y, antes de irte a dormir, piensa en una ayuda que hayas recibido hoy. Es posible que este ritmo no elimine instantáneamente la ansiedad, pero centrará su mente para que no se concentre únicamente en el resultado.
En la fe católica, esta espera no es sólo un tiempo de aferrarse. Despejar la mente antes y después de la Misa, hacer la señal de la cruz, confiar al Señor una cosa que hacer hoy y practicar cómo dejar de lado la ansiedad rezando el Rosario puede ser una verdadera fuente de fortaleza. Palabra y sacramento restablecen en nosotros una identidad que es mayor que la actuación.
Entonces, el hecho de que la respuesta aún no esté a la vista no significa que la obra del Señor se haya detenido. Incluso en la temporada en que parece tarde, el Señor no pierde el tiempo por vosotros. Tu camino se está preparando hoy.
Esta meditación católica nos ayuda a recordar primero la presencia de Dios antes de mirar solamente el tamaño de nuestros problemas. Si relees la Palabra de hoy y repites una frase que quede en tu corazón, la gracia de esta meditación católica puede acompañarte con más profundidad durante el día.
Si es posible, lleva hoy esta meditación católica a tu vida con un breve silencio antes o después de la Misa, una visita a la adoración eucarística o al menos una decena del rosario. Dios suele levantarnos de nuevo por medio de pequeñas fidelidades vividas con perseverancia.
Palabra y lecturas relacionadas
Puedes volver a leer la Palabra de hoy en la Biblia en el sitio del Vaticano.
También puedes seguir leyendo más reflexiones en la inicio de MJES Notes.
Oración final
Señor,
Creemos en el Señor que obra incluso cuando no podemos verlo.
Por favor dame un corazón que no se rinda ni siquiera en tiempos estancados.
Deja que mi corazón confíe más en tu guía que en la impaciencia.
Permítanme caminar fielmente en el puesto que hoy me ha sido confiado. amén.
